Sábado, 21 Octubre 2017 08:28

La Serena; Javiera González; presidenta Agrupación Espiral de Luz; trabajar en colectivo Destacado

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Ciclo de entrevistas Financiadas con Recursos del “Fondo de Fomento de Medios de Comunicación 2017”

Trabajar en colectivo es complejo, más cuando hay una serie de actividades humanas que de forma individual pueden llevar su derrotero propio. Bien lo sabe Javiera González, presidenta de la Agrupación Espiral de Luz de La Serena, que integra a alrededor de 15 personas, la mayoría mujeres, que desarrollan terapias alternativas o la llamada medicina natural u holística. En los tres meses de vida de la organización, sólo en la ocasión en que se constituyeron legalmente pudieran estar todos sus socios.

Lo más complejo, según Javiera, es conciliar el tiempo de las diferentes personas, pues hay quienes trabajan de lunes a viernes, otros los fines de semana y otros, se capacitan de forma permanente, “hay interés y voluntad, pero los tiempos de cada cual hacen más complejo juntarse”. Pero esta situación, en vez de aminorar las ganas, ha hecho que Javiera trabaje en proyectos nuevos y tenga objetivos que cumplir.

Dirigente estudiantil

La historia de Javiera es bien particular. Pese a llevar sólo tres meses en el cargo, es una mujer que comenzó en labores de liderazgo a los 17 años, en plena revolución pingüina. El año 2006 estaba con sus padres en Santiago y era la presidenta del Centro de Alumnos del colegio Tajamar, uno de los emblemáticos de la capital. “Yo estaba muy metida en el tema del movimiento estudiantil…era dirigente secundaria...estaba la contingencia de la petición de la Loce, el pase escolar, la jornada completa…me di cuenta que podía aportar más…integré la comisión política de la Asamblea…preparábamos los antecedentes para los voceros”.

Todo estaba enmarcado en la ACES, Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, “trabajando allí me metí mucho en la política, pero me decepcioné de la forma en que se trabaja…Salí del colegio muy cansada.  Yo sentía que íbamos a cambiar el mundo, la educación gratuita  y todo en ese año…me di cuenta que los partidos políticos se cansaron de nosotros, empezaron a aparecer cosas en la tv, cosas violentas que se nos fueron de las manos, me vino un bajón…me enfermé, ahí vino la protección de los padres”.

 

Luego de su participación del movimiento estudiantil, entró a estudiar teatro en la ARCIS, “allí empieza justo el tema universitario, los de teatro buscaban reivindicar sus problemas internos…yo me alejo un poco y me centro en los estudios…llegué hasta segundo, me lesioné y tuve que congelar mi carrera;  yo estaba becada por talento, me lesioné y al bajar las notas, me quitaron la beca…había que pagar 250 mil pesos mensuales y no  alcanzaba…eso me generó mucha molestia; me fui de gira, salí al extranjero, a Argentina”.

En allende los Andes es en donde se conecta con la tierra y la naturaleza, “me di cuenta que lo mío era poder revivir la cultura de la salud a través de la medicina natural, más que del remedio del fármaco, allí me di cuenta cuál era mi real camino….sigo amando el teatro, si puedo volver a hacerlo, lo haré”. Durante su estada en el extranjero se embaraza, y es allí donde vuelve a Santiago. Junto al padre de su hijo empiezan a juntar dinero y deciden salir con otro rumbo. Esta vez recala en La Serena.

Trabajar en colectivo

Cuando llega a La Serena y por orientación de una amiga, se conecta con el Sernam. “Ya tenía una pequeña marca de cosméticos, me faltaba como darle los precios a mis productos, en el Sernam me invitan a la escuela de emprendimiento, me ayudan a partir, a tener logos más bonitos, mi marca se consolida, Ser Natural Siempre”.

Allí Javiera comenzó a conocer a otras mujeres que hacían lo mismo, dedicarse a la medicina alternativa.  En la conversaciones que fueron surgiendo, se percataron que había elementos comunes, “queríamos tener espacios para trabajar, y no los había, al ser un servicio, faltaba un espacio, queríamos mostrarle a la gente que ésta es una forma linda de sanar; decidimos juntarnos”.

Recuerda con especial cariño a Elsa López, de la Oficina de la Mujer de la Municipalidad de La Serena. “Ella nos entregó un apoyo permanente”. Fue esa repartición municipal quien les cede el espacio para que efectuasen la reunión en donde se constituyen como agrupación. “Teníamos problemáticas similares…unimos fuerzas…dijimos, nos hace falta una consulta donde atender…otras tienen otros trabajos y quisieran dedicarse cien por ciento a esto y no pueden por estabilidad económica”.

Javiera es terapeuta de flores de bach y hace fitoterapia, medicina a través de hierbas medicinales. “He realizado varios cursos de capacitación…yo estudié un año fitoterapia…de niña me gustaron las plantas, sentía que me hablaban”. En los Encuentros del Buen Vivir, que se realizan cada cierto tiempo, empecé a conocer a más gente, “nuestro tema en común era abrir nuestro trabajo, era entregar esto de forma más solidaria, a un precio más cercano…a veces hay terapias muy caras, no cualquiera puede pagar 25 mil pesos por sesión…se hace un filtro de quien puede y quien no, hay una discriminación…dijimos, ayudémonos entre nosotras para poder brindar un servicio a un precio más accesible para la gente”.

Como les falta el tiempo para juntarse, usan las redes sociales como el whatsapp, “pero nos juega en contra, de tanta información que entrega ni siquiera a veces se le ve; también enfría las relaciones…nos olvidamos del contacto…la gente está animosa, pero se pierden ganas…la vida diluya el interés de juntarnos, porque estamos corriendo permanentemente. Estos  medios de comunicación nos hacen perder las relaciones interpersonales, nos alejan, dificulta la posibilidad de agruparnos”.

 

Las metas a corto plazo; lograr una Feria para generar una actividad inicial de la Agrupación, en donde sus diferentes integrantes puedan mostrar sus trabajos y servicios. Y a mediano plazo, a dos años a lo sumo, contar con un Domo de terapias alternativas itinerantes, que recorra la Región de Coquimbo. Esas son palabras mayores, pero son metas que a Javiera la movilizan y pone todo su empeño. “Hay que tener a lo menos un año como organización, para después postular a fondos públicos”.

La Agrupación Espiral de Luz avanza y se consolida. Por ahora integra a exponentes de la  Biodanza, biomagnetismo, reiki, flores de bach, flores shamanicas reiki, cosmética natural, construcción ecológica, apicultura, compostaje, “son diferentes disciplinas que apuntan a  una vida más ecológica”. Confía que pese el modelo económico que nos rige y que incentiva un trabajo en solitario para alcanzar las metas personales, “que la gente se re encante en lo colectivo…la gente está muy individual, todo lo ve por ella. Trabajar en colectivo nos permite llevar menos solitaria la carga de nuestros problemas y desafíos de nuestras áreas…nos permite fortalecernos en nuestras debilidades… si nos unimos será más posible lograr nuestras metas”.

Visto 236 veces Modificado por última vez en Jueves, 26 Octubre 2017 00:17